Share on whatsapp
Share on twitter
Share on linkedin
Share on facebook

Cuarta temporada de The Crown: 4 lecciones de comunicación política

Share on whatsapp
WhatsApp
Share on twitter
Twitter
Share on linkedin
LinkedIn
Share on facebook
Facebook

The Crown de Netflix es una serie exquisita. Con sublimes actuaciones y un guión impecable, no me sorprendería que quede posicionada entre las mejores producciones de la primera mitad del Siglo XXI. Para los que disfrutamos del estudio de la comunicación política, son varias las lecciones que podemos derivar de los protagonistas. Sin embargo, ellas no solamente residen en las dinámicas políticas entre Corona y Gobierno. Reinan en cada recoveco de esta historia.

ADVERTENCIA: SE AVECINAN SPOILERS 

La cuarta temporada que estrenó el 15 de noviembre, inicia en los años 80 con el ascenso de Margaret Thatcher y prosigue contando la triste saga entre Diana, Princesa de Gales, y el heredero al trono, el Príncipe Charles. La Corona, como siempre (y como queda claro en estos últimos episodios) es el sol por el que todo lo demás gira. Es el frame principal.  

Es la Reina el centro de la historia y la que, de una forma u otra, asimila enseñanzas de sus distintos interlocutores. Dicho esto, no siempre estas lecciones hacen alterar sus posiciones. Pocas figuras políticas parecen mantener el nivel de constancia y estoicismo que posee la monarca británica.  

De cualquier manera, mis compañeros fans de The Crown pueden constatar que la evolución del personaje se debe, en no pequeña parte, a la experiencia política adquirida en su vida de Jefa de Estado y de madre de familia.

1. Las palabras mueven el mundo 

The Crown nos ha presentado a Elizabeth II como una monarca profundamente apegada a los preceptos más tradicionales de la Corona. Uno de ellos es el de no sostener posturas políticas públicas. Sin embargo, cuando el régimen del apartheid destruía la fábrica social en Suráfrica, Lilibeth no podía permitirse quedar de brazos cruzados ante semejante barbarie.

Margaret Thatcher, en la cúspide de su liderazgo, se oponía a las sanciones que emitían las naciones de la Mancomunidad (Commonwealth) al sistema que apresaba a Mandela. Era un razonamiento puramente pragmático. La Reina lo veía a través de un prisma moral. Ergo su lobby a la “Dama de Hierro” para que impusiera las sanciones.


La Primera Ministra recalcitrante no cedía ni ante la presión de la Reina, ni a la del resto de los líderes de la Mancomunidad. Aquí inicia un brillante intercambio entre los asesores políticos y de prensa de la monarca y Thatcher. La última parecía estar opuesta al término “sanciones”, más que a la acción en sí. Fue entonces cuando el Secretario de Prensa del Palacio de Buckingham, Michael Shea, delibera horas bajo la luz de su escritorio y reconoce que este era un debate de formas. Después de consultar un sinfín de sinónimos, llega al concepto “señales”. El Reino Unido mandaría “señales” contundentes contra el apartheid. Thatcher acepta el consenso.

Si bien, posterior a la firma de la declaración conjunta, Thatcher dijo que “con un pequeño giro una ‘señal’ puede apuntar en una dirección totalmente distinta”, este juego político nos recuerda el poder de las palabras. Pueden persuadir a líderes y cambiar el status quo. Eventualmente el Reino Unido se unió a las sanciones que fueron decisivas para destruir el régimen racista surafricano. 

2. La emoción es un arma poderosa

Fue un momento de grandes revoluciones. El Thatcherismo estaba resoluto en cambiar el modelo de país de Gran Bretaña. Pero dentro de la Familia Real, la más nueva integrante, Diana, cambiaría de manera decisiva el estándar de las figuras “reales” y políticas.

The Economist realizó un análisis sobre el “populismo” de la Princesa y su mezcla efectiva de las dos grandes fuerzas que moldeaban la época: el anti-elitismo y la emoción. Su innegable belleza, su tímido carisma y su genuino afán por brindarle cariño a los más desfavorecidos fue un choque en una familia que entonces se caracterizaba por su falta de afecto.

La línea narrativa de The Crown establece que la popularidad que generó Diana a partir de estos atributos políticos fue una de las principales causas de la envidia del Príncipe Charles, lo que llevó a su eventual separación y divorcio.  

Sin embargo, Diana introdujo al contexto político global una nueva forma de comunicar y dar luz a asuntos tabú, como el VIH. Utilizó sagazmente su imagen con muestras de afecto que dieron la vuelta al mundo y la posicionaron como una de las humanitarias más importantes del Siglo XX. Además, su política de la emoción generó una reivindicación general de su persona, tras un matrimonio desdichado. 

No es impreciso afirmar que incluso la imagen de la familia real se vio desfavorecida a partir de la historia de Diana. Un efecto colateral que es dudoso que fuera parte de una agenda de desvirtuación de la monarquía. “Estoy aquí para hacer bien. No soy una persona destructiva” admitió Diana en la famosa y controvertida entrevista con Martin Bashir.

3. No dejes de escuchar

Dicen que los líderes en poder pierden el contacto con la gente. Creo que el adagio popular es más cierto cuando resides en suntuosos palacios amurallados. O no tan amurallados como lo era el Palacio de Buckingham en los 80.  

Así es. Michael Fagan, un hombre de cuello azul logró saltar las rejas perimetrales de la residencia real y escabullirse hasta la habitación de Su Real Majestad. En la serie, a pesar del susto, la Reina atiende al joven desempleado. Lo escucha y aprende de la realidad del “hombre de a pie”. 

Si bien se conoce que Elizabeth II es una monarca preparada con un atento interés y conocimiento de las realidades sociales y económicas de su país, Fagan logró que la Reina colocara una cara a las cifras. Esto desarrolla en los líderes cualidades imprescindibles a la hora de gobernar: empatía, consideración, tolerancia…Y también a la hora de comunicar. Los valores cuando son genuinos son mucho más fáciles de trasladar a los públicos. No se puede pretender ser alguien que no es. 

Sin una retroalimentación constante de los diferentes actores del entorno, es probable que se pierda la sintonía con los distintos sectores. Esto es una crisis en potencia.

4. Familia es familia

Hablando de perder sintonía, una última lección. En el día a día de la gobernanza, ya sea en instituciones públicas o privadas, nos concentramos en comunicar hacia afuera. Es muy fácil descuidar los stakeholders internos cuando no se tiene una estrategia para retroalimentarse de ellos de forma constante

Ante una emocional tertulia entre Thatcher y Elizabeth II, donde la primera rompe en lágrimas al relatarle a la monarca la desaparición de su “hijo favorito”, la segunda se percata de dos cosas. La primera, de que es una aparente realidad que los padres poseen un favorito. Y, la segunda, que ha perdido el contacto con sus cuatro hijos, incluyendo el heredero.

Así, la Reina organiza reuniones separadas con cada uno de ellos. Un interesante ejercicio para diagnosticar el estado de la comunicación interna de la Casa Real. Se entera que uno es víctima de bullying, dos tienen problemas maritales mayores y uno (el que resulta ser su favorito) vive una vida sin muchas inhibiciones… 

A veces los problemas son prevenibles si se actúa proactivamente. Para que pueda darse esta dinámica es imprescindible no dejar de comunicar ni de comunicarse con los tuyos en tu organización. Reactivamente, se pueden resolver situaciones, pero es más difícil o puede ser muy tarde. No comunicarse y no escuchar es un caldo de cultivo para crisis, y sabemos por cuántas crisis ha pasado la Familia Real británica desde aquellos años.

Un testamento más al poder de la comunicación…


 Andrés Laguna Martino es licenciado en Comunicación y Estudios de Retórica de la Syracuse University (Nueva York) y máster en Comunicación Política y Corporativa de la Universidad de Navarra

Más artículos

Entrevista Irene Matías Campano – APRI

Desde Vuelta y Vuelta siempre hemos abogado por la profesionalización y consecuente institucionalización del lobby, al considerarlo una actividad fundamental para la

Otros análisis

javier alcaine

españa

De Panamá para el mundo. Creo firmemente en la sabiduría de ese trillado pero atinado de slogan panameño de ser «puente del mundo y corazón del universo«. Con la comunicación, la estrategia y el diálogo se pueden abrir caminos y crear los vínculos para avanzar objetivos políticos y de empresa.

Con esa misión en mente, me he desempeñado como en los campos de la diplomacia pública, la gestión de gobierno, en organizaciones intergubernamentales y en campañas políticas en Estados Unidos, Panamá y España. Escribo en Vuelta y Vuelta y brindo mis análisis de política y comunicación en La Previa de TVN Radio (Panamá).

Licenciado en Comunicación y Estudios de Retórica y Relaciones Internacionales de la Syracuse University (NY). Máster en Comunicación Política y Corporativa de la Universidad de Navarra.

álvaro garcía

españa

De Panamá para el mundo. Creo firmemente en la sabiduría de ese trillado pero atinado de slogan panameño de ser «puente del mundo y corazón del universo«. Con la comunicación, la estrategia y el diálogo se pueden abrir caminos y crear los vínculos para avanzar objetivos políticos y de empresa.

Con esa misión en mente, me he desempeñado como en los campos de la diplomacia pública, la gestión de gobierno, en organizaciones intergubernamentales y en campañas políticas en Estados Unidos, Panamá y España. Escribo en Vuelta y Vuelta y brindo mis análisis de política y comunicación en La Previa de TVN Radio (Panamá).

Licenciado en Comunicación y Estudios de Retórica y Relaciones Internacionales de la Syracuse University (NY). Máster en Comunicación Política y Corporativa de la Universidad de Navarra.

gabriela páez

venezuela

...
...
...
...
...
......

...

...

..


............



......

rodrigo gómez

españa

Rodrigo estudió la carrera millennial por excelencia -Administración y Dirección de Empresas- para después vivir un periplo por diversas multinacionales en los campos del marketing y las ventas.

En 2019 decide tirarse a la piscina y mudarse a Pamplona para seguir su vocación y cursar el Máster en Comunicación Política y Corporativa.

Desde entonces vive entre la comunicación, los asuntos públicos y la política: Hic manebimus optime.

teófilo beato

argentina

Para Perón la única verdad es la realidad, pero estoy convencido de que esta varía según quien la percibe, estando influenciados por nuestras características personales y el entorno que nos rodea. En VYV comparto mi perspectiva.

Argentino (con todo lo que implica, luces y sombras). Abogado por la Universidad Torcuato Di Tella y Máster en Comunicación Política y Corporativa por la Universidad de Navarra. En VYV, trataré de volcar algo de lo que mi recorrido en el mundo del derecho corporativo y los asuntos públicos me aportó, me aporta, y me aportará (crucemos los dedos).

Escuchemos el doble de lo que hablamos, por algo tenemos dos orejas y una sola boca.

andrés laguna

panamá

De Panamá para el mundo. Creo firmemente en la sabiduría de ese trillado pero atinado de slogan panameño de ser «puente del mundo y corazón del universo«. Con la comunicación, la estrategia y el diálogo se pueden abrir caminos y crear los vínculos para avanzar objetivos políticos y de empresa.

Con esa misión en mente, me he desempeñado como en los campos de la diplomacia pública, la gestión de gobierno, en organizaciones intergubernamentales y en campañas políticas en Estados Unidos, Panamá y España. Escribo en Vuelta y Vuelta y brindo mis análisis de política y comunicación en La Previa de TVN Radio (Panamá).

Licenciado en Comunicación y Estudios de Retórica y Relaciones Internacionales de la Syracuse University (NY). Máster en Comunicación Política y Corporativa de la Universidad de Navarra.