Javier Alcaine

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Coronaciones Virtuales

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El pasado 7 de noviembre todos los medios del mundo, incluidos los españoles, anunciaban la victoria del candidato demócrata, Joe Biden, para regocijo de una gran masa de personas para las que el candidato republicano significaba poco menos que la encarnación del Demonio.

Durante los 4 años de presidencia de Trump, los medios de comunicación, casi sin excepción, han creado una narrativa que señalaba a Trump y a su administración como culpables de muchos de los males que aquejaban al mundo. Aún recuerdo divertido esas tremebundas noticias que advertían, convencidísimas, de que Trump iba a provocar la Tercera Guerra Mundial, de ­que su mandato era signo inequívoco del fin de los tiempos. Jeremíacas premoniciones de las que no se ha cumplido ninguna.

El mundo, mal que le pese a algunos, no ha sido un lugar peor durante estos cuatro años. Podríamos señalar que es el primer presidente americano que no declara una guerra en 40 años, su buena gestión económica – beneficiando a la población hispanoamericana y afroamericana – o los numerosos acuerdos de paz alcanzados (esos que provocan sarpullidos al pacifismo de escaparate). Pero no podemos comprender del todo la enconada oposición del mass media atendiendo solamente a estos datos.

La victoria de Trump en 2016 y su presidencia hay que leerlas, sobre todo, en clave cultural. Con sus luces y sus sombras, representa el modelo contrario a la agenda globalizadora y relativista, que era el proyecto único antes de su aparición. Es por su significancia cultural por lo que sus enemigos se han empeñado tan a fondo en criminalizarlo y demonizarlo.

Las elecciones

Pero no es éste el punto que quiero tratar. El pasado 7 de noviembre todos los grandes medios – internacionales y nacionales – “proclamaban” a Biden como flamante ganador, y lo hacían perfectamente conscientes de la importancia del manejo del tiempo; mientras los medios de todo el mundo daban la buena nueva, el equipo legal de Trump anunciaba en rueda de prensa alegaciones judiciales ante la sospecha de fraude, lo que suponía el inicio de un proceso judicial que aún está por terminar.

Pero el mass media – imbuido de una misteriosa obsesión por tener la última palabra – aupó a su entrañable candidato como ganador indiscutible ya el mismo día 7. Sin mencionar, por supuesto, el nuevo fracaso de todas esas encuestas que otorgaban a los demócratas una victoria aplastante – ¿cómo iban a hacer autocrítica los autoimpuestos defensores del Bien? – . Aliviados unos y sorprendidos los menos, lo cierto es que hemos asistido a una dimensión de la política como espectáculo: la coronación virtual, vía streaming, del nuevo líder del mundo libre, por la gracia del New York Times y demás popes.

Rudy Giuliani
Rudy Giuliani, abogado del equipo legal de Trump, anunciaba el mismo día 7 la toma de medidas legales ante sus sospecha de fraude

Advertía Chesterton de que llegaría el día en el que sería necesario desenvainar una espada por afirmar que el pasto es verde. Hoy, la realidad, la cruda e insípida realidad es que, todavía, ni Biden es presidente ni Harris vicepresidenta, a pesar de todas las predicciones que les daban por ganadores; predicciones que, hay que insistir, fallan como una escopeta de ferias. Habrá que esperar, por tanto, a la elección del colegio electoral, fecha hasta la cual pueden ocurrir muchas cosas.

Afortunadamente, los medios de comunicación no nombran a los presidentes. Desgraciadamente, es tal su capacidad de dirigir la opinión que, en el fondo, la realidad de los hechos – fría, desapasionada – no importa en absoluto. Aquí, lo que verdaderamente importa, no es tanto la realidad del hecho en sí como la representatividad de lo real.

De aquí se extrae una preocupante conclusión, y es que, en la era de la información en la que vivimos, el poder ya no solo emana de las categorías y de las instituciones políticas, sino que es ostentado por aquel que controla los medios que le permiten transformar la realidad conforme a sus intereses.

Es el imperio de la virtualidad. Ya no hace falta atenerse a lo que sucede si cuentas con legiones de tribunas, titulares y noticiarios que secunden tu versión. Aunque, por otro lado, esta tarea es mucho más sencilla en un mundo relativista que no distingue entre mentira y verdad, una frontera difusa ideal para disfrazar de virtud hasta la mentira más palmaria.

Como conclusión, independientemente del resultado final de las elecciones, el estrepitoso fracaso de las predicciones y las encuestas que auguraban una aplastante victoria demócrata nos recuerda algo: la verdad y la realidad se resisten, a pesar de todo, a ser maniatados por los nuevos párrocos de la corrección política.


Javier Alcaine Galligo

Nota: Las opiniones de los autores son propias de ellos y son ellos sus únicos responsables. No reflejan la posición ni intereses de Vuelta y Vuelta

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javier alcaine

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De Panamá para el mundo. Creo firmemente en la sabiduría de ese trillado pero atinado de slogan panameño de ser «puente del mundo y corazón del universo«. Con la comunicación, la estrategia y el diálogo se pueden abrir caminos y crear los vínculos para avanzar objetivos políticos y de empresa.

Con esa misión en mente, me he desempeñado como en los campos de la diplomacia pública, la gestión de gobierno, en organizaciones intergubernamentales y en campañas políticas en Estados Unidos, Panamá y España. Escribo en Vuelta y Vuelta y brindo mis análisis de política y comunicación en La Previa de TVN Radio (Panamá).

Licenciado en Comunicación y Estudios de Retórica y Relaciones Internacionales de la Syracuse University (NY). Máster en Comunicación Política y Corporativa de la Universidad de Navarra.

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Rodrigo estudió la carrera millennial por excelencia -Administración y Dirección de Empresas- para después vivir un periplo por diversas multinacionales en los campos del marketing y las ventas.

En 2019 decide tirarse a la piscina y mudarse a Pamplona para seguir su vocación y cursar el Máster en Comunicación Política y Corporativa.

Desde entonces vive entre la comunicación, los asuntos públicos y la política: Hic manebimus optime.

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Para Perón la única verdad es la realidad, pero estoy convencido de que esta varía según quien la percibe, estando influenciados por nuestras características personales y el entorno que nos rodea. En VYV comparto mi perspectiva.

Argentino (con todo lo que implica, luces y sombras). Abogado por la Universidad Torcuato Di Tella y Máster en Comunicación Política y Corporativa por la Universidad de Navarra. En VYV, trataré de volcar algo de lo que mi recorrido en el mundo del derecho corporativo y los asuntos públicos me aportó, me aporta, y me aportará (crucemos los dedos).

Escuchemos el doble de lo que hablamos, por algo tenemos dos orejas y una sola boca.

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De Panamá para el mundo. Creo firmemente en la sabiduría de ese trillado pero atinado de slogan panameño de ser «puente del mundo y corazón del universo«. Con la comunicación, la estrategia y el diálogo se pueden abrir caminos y crear los vínculos para avanzar objetivos políticos y de empresa.

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Licenciado en Comunicación y Estudios de Retórica y Relaciones Internacionales de la Syracuse University (NY). Máster en Comunicación Política y Corporativa de la Universidad de Navarra.